Y llegó la hora de la verdad. El Madrid jugaba como nunca, y a Jordi –perdón, Jorge– le entraban los sudores frÃos. Pero en el segundo tiempo todo cambió, el Barça consiguió anotar un tanto y los pocos aficionados culés que habÃa por allà no dudaron en celebrarlo por todo lo alto.
Mientras, Jordi se mordÃa las uñas. Y es que salvo algún que otro “toma” suelto por ahÃ, hay que admitir que el chico guardó la compostura e incluso terminó abrazándose con sus compañeros madridistas.
El Futbolero
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